Miembros de nación Navajo enfrentan pandemia sin agua potable

La fundadora de WATERED Yolanda Tso, acompañada del presidente de la nación Navajo Jonathan Nez y la Miss Nación Navajo Shaandiin Parrish posa con voluntarios después de entregar estaciones de lavado de manos en Window Rock. (Foto cortesía de Yolanda Tso)

PHOENIX – Hasta ahora, usted probablemente lo ha escuchado más veces de lo que puede contar: Una de las maneras más simples de reducir el riesgo de infección de COVID-19 es lavarse las manos.

Pero para casi uno de cada tres hogares de la nación Navajo que viven sin un sistema de plomería, eso es más fácil decirlo que hacerlo. 

“La gente (aquí) lo llama un lujo poder tener agua potable”, dijo Yolanda Tso, miembro de la nación Navajo y líder de la comunidad. “Realmente no creo que eso deba ser considerado un lujo en esta época, especialmente en este país”.

Tso fundó WATERED (Equipo de Adquisición de Agua para cada Residente y cada Diné) para ayudar a llenarlos vacíos en el acceso al agua en la reservación, que este verano eclipsó a Nueva York con tasas de infección per cápita por coronavirus, según CNN.  En abril Tso comenzó a recaudar fondos para comprar estaciones de lavado de manos para familias necesitadas y comenzó a entregarlas en junio. 

Tso dijo que sabe que su operación a pequeña escala y dependiente de la donación no puede solucionar los problemas de infraestructura más amplios en la tierra de la nación Navajo. En 2018, Indian Health Service le dijo al Congreso que la tribu tenía más de $450 millones en necesidades de agua sin fondos.   

Pero ella espera que pueda ayudar a una población que los especialistas en enfermedades infecciosas dicen que tiene un riesgo superior al promedio de contraer COVID-19.

“En este momento, va a ayudar a las personas a lograr esos objetivos de protegerse a sí mismas”, dijo Tso.

Yolanda Tso (en azul) y voluntarios descargan estaciones de lavado de manos de un camión de entregas donado por la empresa de mudanzas State 48. (Foto cortesía de Yolanda Tso)

Confuso impacto de los fondos federales de socorro

Hasta el 4 de agosto, Navajo Health Department había reportado 9,156 casos confirmados de COVID-19 en una población de unas 175,000 personas, más infecciones por cada 100,000 habitantes que en cualquier estado del país, según datos de la Universidad Johns Hopkins.

La reservación también tuvo un número de muertes superior al de 16 estados de los Estados Unidos, con 463 residentes fallecidos a causa de la enfermedad en esa fecha.

Los funcionarios de la nación Navajo han propuesto gastar alrededor de $300 millones de los $714 millones que han recibido en fondos de la ley federal CARES en infraestructura de agua para ayudar a frenar la propagación de COVID-19, según un informe de la oficina del presidente de la nación Navajo Jonathan Nez.  

Pero las restricciones requieren que los funcionarios utilicen los fondos de la Ley CARES antes del final del calendario del año, y los funcionarios de la nación Navajo dicen que probablemente tomaría al menos dos años para obtener un proyecto sustancial de infraestructura hídrica.  

Incluso si el gobierno federal concede la extensión del gasto que los líderes navajos han solicitado, el tiempo extra no abordaría las necesidades inmediatas de las familias sin agua potable.  

Ahí es donde intervienen Tso y otros voluntarios navajos.

El equipo de WATERED ha entregado estaciones de lavado de manos a más de 110 hogares en la reserva de 27,000 millas cuadradas como medida de substituto, dijo Tso. 

Las estaciones incluyen jarras reutilizables de 5 galones y cubetas de 5 galones para recopilar el agua usada, y WATERED proporciona jabón de manos líquido, papel higiénico, toallas de papel y desinfectantes. 

El grupo depende de donaciones para cubrir los costos de suministro y viajes, dijo Tso, y algunas compañías locales han hecho contribuciones en especie para aumentar la eficiencia y alcance de WATERED. La compañía de mudanzas State 48 de Glendale, por ejemplo, proporcionó un camión de entregas para el transporte de las estaciones de lavado de manos.  

Estas familias “no tienen la capacidad de obtener una fuente principal de detener la propagación de COVID tan fácilmente como la mayoría de las otras comunidades”, dijo Amanda Lindsey, propietaria de State 48.

Yolanda Tso, fundadora de WATERED, demuestra cómo utilizar las estaciones de lavado de manos proporcionadas por la organización. (Foto cortesía de Yolanda Tso)

La pandemia incita a una “importante” conversación de acceso

Annie Lascoe de DigDeep, una organización sin fines de lucro que trabaja para abordar las necesidades de agua en la reserva y en otros lugares, describió el acceso al agua como un “problema de justicia racial profundamente arraigado”.

Los hogares de personas blancas tienen 19 veces más probabilidades de tener agua potable que los hogares de los indígenas americanos, según un informe de 2019 de DigDeep y Water Alliance que argumentaron que los miembros de la comunidad rural y tribal “entienden las barreras históricas para acceder mejor que los foráneos”.  

“Cuando estamos viendo los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades indígenas de todo el mundo son las que están preservando todos nuestros recursos naturales”, dijo Lascoe, citando la filosofía navajo de “tó éí ííná” (el agua es vida)”. 

Sin embargo, las poblaciones indígenas son “las comunidades número uno que también se ven profundamente afectadas por sistemas arraigados que les han robado el acceso a esos recursos”, dijo.

De hecho, el gobierno de los Estados Unidos ha dejado repetidamente a los funcionarios tribales fuera de las negociaciones clave sobre políticas de agua, a pesar de la Doctrina de los Inviernos de 1908 (1908 Winters Doctrine) que promete derechos de agua reservados federalmente a las comunidades indígenas.  

En recientes años los líderes de la nación Navajo han buscado acuerdos hídricos a nivel estatal en Arizona, Utah y Nuevo México, pero Navajo Department of Water Resources (Departamento de Recursos Hídricos de Navajo) sigue señalando una “falta adecuada de agua doméstica y municipal” como uno de los mayores desafíos del país.  

Tso dijo que “nunca elegiría una pandemia para tener estas conversaciones”, pero “es tan importante que la gente entienda que a pesar de que vivimos en 2020 y pensamos en Estados Unidos como una superpotencia, todavía tenemos personas que viven en condiciones que son deficientes”.

“Tenemos que ser capaces de levantarnos unos a otros”, dijo. “Esa es la única manera en que vamos a salir de esto juntos”.


Este reportaje fue redactado originalmente en inglés por McKenzie Allen-Charmley/Luce Foundation: Southwest Stories Fellowship


Este reportaje fue posible gracias a la colaboración entre la Escuela de Periodismo Walter Cronkite y el Centro para el Estudio de la Religión y los Conflictos de la Universidad Estatal de Arizona, con el apoyo de la Fundación Henry Luce.