Hijos de madre deportada viajan al Congreso

Guadalupe García de Rayos cumplió 36 años el martes 27 de febrero, pero este año no hubo abrazos ni besos de sus hijos. En cambio Jacqueline y Angel Rayos García viajaron hasta Washington DC para enviar un mensaje al presidente Donald Trump sobre la deportación de su madre quien ahora se encuentra en México.

“Hace tres semanas que no estamos con ella”, dijo Jacqueline Rayos García de 14 años en una conferencia de prensa.”La casa se siente bien vacía sin ella. La extraño mucho”, agregó la joven.

Jacqueline y su hermano Angel, de 16 años, acompañaron a los congresistas demócratas Ruben Gallego de Phoenix, y Raul Grijalva de Tucson a presenciar el discurso del presidente Trump ante los legisladores del Congreso el martes.

Los congresistas dicen que es importante tener a personas como la familia Rayos García presentes durante eventos como este, porque le da la oportunidad al resto del país de ver que la política del presidente no sólo afecta a las personas consideradas como “criminales”.

“Son las acciones de Donald Trump- las órdenes ejecutivas- que sólo miran a los inmigrantes como [que todos fueran] criminales”, dijo el congresista Gallego. “Y no como lo que son. Son familias, familias de los Estados Unidos”.

Guadalupe García de Rayos fue arrestada en el 2008 por usar el número de seguro social de otra persona, durante las redadas del entonces sheriff del Condado Maricopa, Joe Arpaio.

García de Rayos pasó seis meses en prisión, pero no fue deportada bajo la condición de que acudiera a citas anuales con las Oficinas del Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).

Todo cambió en enero cuando el presidente Trump emitió una orden ejecutiva para deportar a todo inmigrante con antecedentes penales. El 8 de febrero, García de Rayos fue arrestada y deportada durante la misma cita en ICE a la que había estado acudiendo por ocho años.

“Estas caras como los hijos de Guadalupe son importantes porque hay una historia. Hay una humanidad, hay una seriedad, que la gente tiene que tomar tiempo por reconocer”, comentó el congresista Grijalva.

El presidente Trump también tuvo a sus invitados ese día. Durante su discurso tomó el tiempo de reconocer a Jamiel Shaw, Susan Oliver, Jenna Oliver, y Jessica Davis, familiares de víctimas de homicidio en las manos de inmigrantes indocumentados que habían cometido otros delitos.

“Cuatro americanos muy valientes, a quienes su país les ha fallado, están con nosotros en la audiencia hoy”, anunció el presidente. “A Jamiel, Jenna, Susan, y Jessica: quiero que sepan que nunca pararemos de buscar justicia”.

El congresista Gallego dijo que está de acuerdo con el presidente en que los criminales violentos deben de ser deportado del país, pero agregó que la forma en la que el presidente está buscando lograr esto no es la manera adecuada.

“Este tipo de órdenes no van a traer seguridad a nuestra comunidad. No van a traer más seguridad a este país,” dijo el líder democrático. “Lo que va a [crear] es más inseguridad, porque nuestra comunidad no va hablar con la policía. No va a decir dónde están los violadores. Dónde están los criminales.”

Pero, a pesar de que para ellos esto no es retórica, si no realidad, la familia García no está desalentada.

“Si tuviera la chanza de hablar en frente del presidente Trump, le diría que no tenemos miedo”, dijo el joven Rayos García. “Que vengo desde Mesa, Arizona a aquí en DC. El también está aquí. Y que no tenemos miedo. Y aquí estamos luchando.”