Incrementan Centros de Tratamiento a la adición ante aumento de demanda

TUCSON – A Joey Romeo le extrajeron las muelas del juicio a los 19 años.

Su médico le recetó 180 pastillas de hidromorfona, un opioide, para aliviar el dolor. Dicha acción desencadenó una serie de incidentes que harían que entrara y saliera de más de 10 programas para el tratamiento de las adicciones en dos estados.

Romeo, hoy de 25 años, había probado medicamentos de venta con prescripción médica antes. Pero su madre, Susan Romeo, dijo que después de la receta de 180 pastillas, “Ya no hubo retorno. Era 100 por cierto adicto”.

Romeo y su familia han acumulado cuentas de cientos de miles de dólares en su intento de que deje el consumo de pastillas de forma permanente. Los padres de Joey pagaron los copagos del seguro por el tiempo que pasó en centros para el tratamiento de adicciones. Corrieron con los gastos de su estadía en centros de rehabilitación. También pagaron sus cuentas mientras Joey buscaba empleo.

Susan tiene una caja llena de cuentas; saca un grupo y las apila sobre la mesa del comedor en su casa de Tucson.

“Ni siquiera saco la cuenta. Lloraría”, dijo Susan. “Si sumara todas las cuentas, probablemente perdería la razón porque no quiero pensar en ello”.

Cronkite News llevó a cabo una investigación de cuatro meses sobre el aumento del abuso de opioides de venta con prescripción médica en Arizona. En la Universidad Estatal de Arizona, decenas de periodistas examinaron miles de documentos y viajaron por todo el estado para entrevistar a adictos, policías, funcionarios públicos y expertos en asistencia médica. El objetivo: descubrir la raíz de la epidemia, explicar las ramificaciones y brindar soluciones.

Desde 2010, más de 3 600 personas han tenido una sobredosis y fallecieron a causa de los opioides en Arizona. En 2015, el número de muertos ascendió a 701, el mayor en comparación con los años anteriores, o casi dos por día, según un análisis del Departamento de Servicios de Salud de Arizona.

A medida que la epidemia de opioides continúa afectando a más estadounidenses todos los años, el sector del tratamiento de abuso de drogas ha crecido para satisfacer la demanda. En 2014, los estadounidenses gastaron $34 mil millones en tratamientos de trastornos por el consumo de drogas, por encima de los $9 mil millones que gastaron en 1986, según la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Drogas (SAMHSA, por sus siglas en inglés), una agencia federal con sede en Maryland que tiene como objetivo mejorar la salud conductual.

No es fácil precisar el número exacto de centros que brindan tratamiento de la adicción a los opioides en Arizona porque el estado tiene distintos grados de reglamentación. Por ejemplo, las autoridades estatales no hacen seguimiento a los centros que no cuentan con licencia, como los centros de rehabilitación que no brindan tratamiento médico. Sin embargo, hay por lo menos 650 proveedores de tratamiento con licencia en el estado.

Las personas que trabajan en este sector dicen haber notado la apertura de nuevos centros de rehabilitación en Arizona. No solo hay más adictos nuevos, sino que el potente efecto que tienen los opioides en el cerebro hace que sea común que los adictos en proceso de recuperación recaigan; lo que significa que necesitan pasar más tiempo en los centros de rehabilitación y gastar más dinero.

Según los expertos, con frecuencia es difícil que los adictos en Arizona reciban una atención eficaz debido al alto costo de algunas instalaciones, la lista de espera para centros que aceptan planes de seguro financiados por el estado, las diferencias en la calidad de la atención y una combinación complicada de opciones de tratamiento.
Angie Geren, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Addiction Haven y médico de la clínica de metadona Community Medical Services en Phoenix, orienta a las familias de los adictos en proceso de recuperación a navegar el sistema de los centros de tratamiento.

“El sector de tratamiento está tan fragmentado que es muy difícil para los padres”, dijo. “Nadie tiene una hoja de ruta para saber a dónde ir”.

Valley Hope of Chandler considera que el arte y las manualidades son una válvula de escape importante para las personas en proceso de recuperación de una adicción. (Foto de Ryan Dent/Cronkite News)

Auge del sector

Desde 1999, la cantidad de opioides que recetan los médicos en los Estados Unidos casi se ha cuadriplicado; sin embargo, el dolor general reportado por los pacientes no ha cambiado, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

“Dada la magnitud de la epidemia, solo aproximadamente 20 por ciento de los adictos a los opioides reciben tratamiento”, señaló Mark Parrino de la Asociación Estadounidense para el Tratamiento de la Dependencia de Opioides (AATOD, por sus siglas en inglés), una organización con sede en New York fundada en 1984 cuya finalidad es aumentar el acceso a los programas de tratamiento de la dependencia a opioides.

Aun así, según esta organización, el número de pacientes que ha recibido atención en programas para el tratamiento de la dependencia a opioides ha aumento en 75,000 en los últimos 10 años.

Tener acceso a dichos centros varía en todos los estados y entre los lugares urbanos y rurales y con frecuencia depende de las leyes de cada estado y del financiamiento público disponible.

IBISWorld, una compañía de investigación del sector, calculó que el crecimiento del sector de la salud mental y de abuso de drogas continuaría en los próximos cinco años debido al aumento de los ingresos y la existencia de una mejor cobertura de seguro.

Además, los adictos a los opioides tienden a recaer varias veces.

Jeff Wondoloski, un terapista en Valley Hope of Chandler, dijo que la recaída de los jóvenes puede ser excepcionalmente fácil.

“Cuando les quitas las drogas, cuando los ayudas a estar sobrios, lo que sucede es que retoman su vida donde la dejaron cuando comenzaron su consumo”, indicó Wondoloski. “De forma que tienes a una persona de 24 años, pero con la madurez de alguien de 13, 14 años. Están perdidos, sabes. No existen muchos programas que ayuden a estas personas a largo plazo”.

Wondoloski contó que los jóvenes con los que trabaja suelen recibir tratamiento más veces que personas que tienen 40 o 50 y tantos años.

“Escuchas a estos jóvenes contar – casi alardear – sobre la cantidad de centros de rehabilitación en los que han estado, la cantidad de sobredosis que han tenido, la cantidad de veces que han tenido que obtener Narcan, un antídoto contra los opiáceos”, dijo Wondoloski. “Sabes, es como si se tratara casi de una insignia de honor y eso se triste”.

La administración para el abuso de drogas calcula que aproximadamente dos tercios del dinero que se gastó en tratamientos en 2014 provino de fondos públicos, mientras que los $11 mil millones restantes fueron fondos privados.

Fair Health, un grupo nacional sin fines de lucro, analizó los costos del abuso de opioides y del tratamiento de la dependencia. Halló que la cantidad de reclamos de seguros privados que se enviaron por la dependencia a los opiáceos aumentó exponencialmente 3,200 por ciento de 2007 a 2014.

Mariah Hile es una expaciente del programa de tratamiento en Valley Hope of Chandler. En la actualidad, trabaja como gerente de desarrollo de mercado para el centro de rehabilitación. (Foto de Ryan Dent/Cronkite News)

El costo del tratamiento

Las opciones de tratamiento en Arizona tienen enfoques variados, desde modelos de recuperación de 12 pasos e internamiento hasta dosis de mantenimiento de metadona y consejería en clínicas ambulatorias. Existe una diferencia abismal en los costos de estos programas.

Un centro de rehabilitación sin fines de lucro con sede en Phoenix, 5A, cobra a los residentes un poco más de $400 al mes (incluye comidas), y pide un compromiso de una estadía de tres meses.

Un mes de tratamiento en un centro de internamiento que incorpora las medicinas (a veces controversiales) metadona o buprenorfina en su plan de tratamiento le podría costar a un adicto – o, en algunos casos, a la familia del adicto – más de 30 veces más.

Treinta días de tratamiento e internamiento en el centro sin fines de lucro Valley Hope of Chandler tiene un costo de $15,500 – más de $500 al día. Un programa de 30 días en uno de los centros de tratamiento de “lujo”, como suelen promocionase, que ofrece terapia con caballos y escalada en roca podría costar entre $40,000 y $50,000.

Susan Romeo pagó $40,000 para que su hijo Joey recibiera tres semanas de tratamiento en Sierra Tucson, un centro de rehabilitación conocido por tratar a varias personas famosas. Romeo dejó el programa antes de terminar el tratamiento de 30 días.

Algunos tratamientos con internamiento para los adictos a los opioides pueden costar hasta $80,000 al mes, según Geren.

“No creo que ningún tipo de tratamiento valga $80,000 al mes”, dijo. “Estamos hablando de un salario anual”.

Geren dijo que conoce familias que han gastado entre $50,000 y $100,000 – los ahorros de toda su vida.

También hay tratamientos ambulatorios, por lo general, a un costo mucho menor. Por ejemplo, el tratamiento ambulatorio con metadona por un año cuesta aproximadamente $4,700.
Este tipo de tratamiento también es mucho más barato que poner a un adicto en prisión o en la cárcel. Un año en la cárcel puede costar aproximadamente cinco veces más que un tratamiento de metadona, según el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés).

La familia de Romeo redujo sus gastos para pagar la atención que necesitaba.

“Todo lo que tengo lo conseguí en una tienda de segunda mano”, dijo Susan.

Susan vive con su esposo en una casa de una planta que compraron por ejecución hipotecaria a las afueras de Tucson. Tiene una alberca en el patio trasero y vista de las montañas.

“Las personas ven nuestra casa y piensan ‘Oh guau, deben tener dinero’. Bien, no, no conoces mi historia”, dijo Susan. “No sabes que cuando tuvimos que revestir el techo, lo hice yo. No llamamos a nadie para que nos hiciera el trabajo”.

Variedad de opciones de tratamiento

La Organización Mundial de la Salud dice que solo la desintoxicación – que básicamente se trata de la supervisión médica mientras un adicto atraviesa el proceso de abstinencia – con frecuencia conlleva a una recaída y rara vez sirve para que el adicto se recupere de la dependencia a los opioides. La organización recomienda una serie variada de opciones de tratamiento porque ninguna única forma funciona para todas las personas.

Por un lado, existen centros de tratamiento de dependencia a los opioides que ofrecen tratamientos ambulatorios y con internamiento e incorporan metadona y/o buprenorfina.

Estos fármacos imitan el comportamiento de los opiáceos en el cerebro, aferrándose a los receptores que crean una sensación de euforia. Sin embargo, la metadona y la buprenorfina no encajan en estos receptores tan bien como lo hacen los opiáceos – lo que quiere decir que la dosis correcta puede eliminar los síntomas de la abstinencia sin hacer que el paciente se sienta drogado.

Sin embargo, estos medicamentos han dado a parar en las calles y en las prisiones.

Nick Stavros, CEO de Community Medical Services, con sede en Scottsdae, señaló que sus clínicas han tomado las precauciones para prevenir el abuso de la metadona, incluso exigen que los pacientes tomen metadona delante de una enfermera durante un determinado periodo antes de que puedan ir a casa con dosis prescritas.

En la clínica de Phoenix, las enfermeras mantienen los frascos de metadona en una caja fuerte cerrada con llave detrás del mostrador. La clínica por lo general trata entre 300 y 400 personas al día.

Algunos estados han rechazado ampliar el acceso a tratamiento asistido con medicamentos. West Virginia, por ejemplo, tiene una moratoria en la apertura de nuevos centros de tratamiento de dependencia a opioides en el estado.

Stavros dijo que la prohibición de tratamientos asistidos con medicamentos “disuade a las personas a recibir el único tratamiento que podría salvar sus vidas. Es completamente terrible”.

Los centros de tratamiento que administran estos medicamentos deben seguir directrices estrictas, como obtener certificaciones de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en ingles) y el gobierno federal. En Arizona hay 36 programas de tratamiento de la dependencia a opioides que cuentan con acreditación, según la Administración de Servicios de Abuso de Drogas y Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés).

Los centros que no brindan estos medicamentos todavía deben obtener una licencia estatal si tienen previsto ofrecer atención médica.

Por otro lado, existen centros de rehabilitación que ofrecen un entorno postdesintoxicación y sin medicamentos.

Arizona no hace seguimiento a la cantidad de centros de rehabilitación en el estado, pero puede haber hasta  10,000, según una historia de KPHO en Phoenix. Las autoridades de Scottsdale creen que en la ciudad funcionan más de 100 centros de rehabilitación.

Estos centros siguen un enfoque de 12 pasos.

En la ciudad de Prescott, que tiene una población de 40,000 habitantes, el sector de los centros de rehabilitación se disparó, lo que originó resentimiento entre los residentes locales. El representante Noel Campbell, Republicano por Prescott, dijo que estaba al tanto de aproximadamente 173 centros de rehabilitación que funcionaban sin ningún tipo de reglamento cuando comenzó a trabajar en la legislación. Presentó un proyecto de ley para elevar el nivel de atención que se brinda en estos centros y el gobernador aprobó la ley en mayo de 2016.

“Era una historia de terror”, dijo.

Mariah Hile es una expaciente del programa de tratamiento en Valley Hope of Chandler. En la actualidad, trabaja como gerente de desarrollo de mercado para el centro de rehabilitación. (Foto de Ryan Dent/Cronkite News)

Falta de recursos

Hace seis años, Joanne Buchan, la madre de un adicto en recuperación, indicó que no podía encontrar un centro de tratamiento en Arizona que aceptara el seguro Blue Cross Blue Shield de su hijo sin un copago de $5,000. Dijo que logró encontrar uno en California.

“No sabíamos dónde acudir o qué hacer”, dijo. “Hay gente que dice que te va ayudar, pero nos dimos cuenta que eran como agentes. Reciben una comisión por enviarte a determinados lugares”.

La Oficina del Gobernador para la Juventud, la Fe y la Familia (GOYFF, por sus siglas en inglés) tiene un localizador de centros donde los usuarios pueden filtrar los centros por lugar, tipo y métodos de pago aceptados.

“Es un gran primer paso”, dijo Samuel Burba, uno de los administradores del programa en la oficina. “Buscar y encontrar un tratamiento – lamentablemente – es un laberinto y las personas no saben dónde empezar”.

Este localizador es un recurso extraordinario, dijo Geren, pero no es integral y las familias todavía tienen que hacer su propia investigación sobre la calidad de la atención que brinda cada centro.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) también han elaborado una lista de programas de tratamiento.

La guía enumera casi 100 programas de tratamiento de la dependencia a los opioides en el estado a agosto de 2015 y menciona el tipo de tratamiento que brinda cada centro (abuso de alcohol y/u opioide) y el método de pago que cada uno acepta. Algunos no aceptan ningún tipo de seguro.

Adrienne Lindsey, una investigadora en ASU quien trabajó en la elaboración de la guía, dijo que el equipo recopiló información del estado y de listas nacionales de proveedores y realizó su propia investigación. Muchos proveedores no figuran en ningún registro, de forma que el equipo con frecuencia los encontró buscando en Internet.

Incluso cuando alguien encuentra un centro de tratamiento, posiblemente no pueda ingresar de inmediato. Los que trabajan en el sector local manifestaron que los adictos que están inscritos en el Sistema de Contención de Costos del Cuidado de la Salud (AHCCCS, por sus siglas en inglés), el programa de Medicaid del estado, con frecuencia encuentran listas de espera para recibir programas de tratamiento. Funcionarios de AHCCCS no brindaron una respuesta al ser consultados.

Susan Romeo recomienda que las personas investiguen cada centro con detenimiento. Algunos pueden ser conocidos por ofrecer un nivel de atención inferior al promedio, o incluso peligroso.

“Todo centro de rehabilitación tiene un sitio web hermoso. Cuando los llamas, te dicen exactamente lo que quieres oír”, dijo Romeo. “Cuestiona todo, que pongan todo por escrito. Si tienes un hijo que recibe tratamiento, acude al centro de tratamiento. Observa el centro. Hay determinadas señales de alerta. No es buena señal si llamas y nadie contesta el teléfono. Un lugar de buena reputación tendrá una recepcionista a tiempo completo”.

Joey Romeo, de 25 años, dijo que es fácil para él encontrar drogas – sin importar dónde viva. (Foto de Ryan Dent/Cronkite News)

Seis años después de drogarse por primera vez, Joey Romeo hoy comparte un apartamento con otro adicto en recuperación en un centro de rehabilitación a las afueras de Mesa.
Se mudó al centro poco después de terminar un programa de internamiento de 60 días.

El centro de rehabilitación, administrado por SOBA, cuesta alrededor de $150 a la semana. Contó que muchas personas que son parte del personal son adictos en rehabilitación que no consumen drogas desde hace muchos años.

Romeo dijo que para él sería fácil encontrar drogas sin importar dónde esté, incluso en la parada de bus más cercana.

“Estaré afuera durante el día y me voy a encontrar con m—,” señaló Romeo. “Así es como funciona. Puedo resistir la tentación y regresar aquí y hablar con alguien. Tengo un lugar dónde regresar, un lugar seguro”.